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La Tierra, nuestro hermoso y
maravilloso planeta está transitando por una etapa de grandes
cambios, evolucionando vibratoriamente. Ahora es tiempo de
cambios y aunque no tengamos información precisa de lo que
podemos hacer para colaborar en el proceso, o pensemos que somos
solo espectadores, es mucho lo que podemos comenzar a realizar,
pues este es el momento indicado para modificar el retroceso que
sufre la humanidad y el planeta tierra.
Los
niños Índigo y Cristal siguen llegando con sus maravillosas
características por una sencilla razón:
Realizar el gran cambio de conciencia en la humanidad.
Existen varias explicaciones desde la astronomía, también
científicas y filosóficas. Lo que antes era un paradigma, ahora
cobra forma en todos los niveles.
Podemos colaborar en el desarrollo de estos niños y proporcionar
la información adecuada a padres, apoyar a los docentes, a los
médicos, capacitándolos para que puedan desde todos los lugares
posibles ayudar y así nutrir a estas criaturas con
características más especiales a las que los sistemas estaban
preparados. En la actualidad no contamos con sistemas que
abarquen integralmente las necesidades energéticas, psicológicas
y sociales de estos niños de hoy, por ello el aporte de personas
preparadas es valioso. Psicólogos, psiquiatras, médicos
pediatras, Maestros de Reiki, Feng Shui Yoga y diferentes
disciplinas holísticas integradoras están teniendo un enfoque
más amplio con respecto a la llegada de estos niños, al gran
cambio de conciencia que nos traen. Para
aquellos sectores y sistemas que aún permanecen sin modificarse,
es que planteo un movimiento de información permanente desde
cada uno de nuestros lugares. Cada granito de arena podrá ser
inmensamente efectivo para que nuestros niños crezcan sanos,
felices y en armonía con el Universo.
Las
características de los niños Indigo difieren de las de un niño
Cristal y también de las de un niño "normal" como anteriormente
nos llamaban. Son diferentes los patrones de conducta, la
vibración energética, la misión en la vida, el tono de sus
auras, en fín, hay similitudes porque son niños y todos los
niños son bellos, pero las diferencias radican solo en estos
factores.
Los
niños Indigos tienen una conducta generalmente hiperactiva, se
les hace dificultoso fijar la atención en cosas que no les
interesan, son cuestionadores, prefieren estar activos
rechazando los estados de calma, ya que su energía es mucha y a
veces incontrolable. Son los llamados “ Rompedores de sistemas”.
Son
emotivos, y desarrollan mayormente sus cinco sentidos. Suelen
frustrarse fácilmente, son absorvedores de energías, ya que
tienen el tercer chakra (plexo solar) muy abierto y por allí
ingresan las energías densas.
A
veces pueden presentar trastornos en el sueño, para ello al
igual que para todo lo demás, existen variedades de terapias y
disciplinas holísticas que enfocan al tratamiento de manera
natural respetando sus tiempos y cubriendo las necesidades mas
profundas.
En
donde hay un niño Índigo, hay una explosión de energía, ya que
las explosiones energéticas son características importantes de
no poder canalizar tanta energía.
En mi
experiencia atendiendo a estos niños he comprobado que a los
padres les resulta bastante dificultosa su crianza y educación,
ya sea por desconocimiento del tema, por agotamiento prematuro,
por temor que el niño pueda tener problemas neurológicos, etc.
Por todo esto, resulta altamente recomendable incorporar nuevas
técnicas y maneras de enfocar al niño para que se puedan
modificar estas conductas y se obtengan los mejores resultados.
Los
niños Cristal, en cambio son pacificadores, inmensamente calmos
y amorosos.
Su
vibración es muy alta y cuando un niño Cristal está cerca
nuestro, podemos sentir esa energía de amor crístico que
desprende de sí. Son hipersensibles, aunque muy tolerantes y de
paciencia infinita. Se conectan con la naturaleza, las artes, lo
místico que hay en cada cosa.
Perciben los campos energéticos de las personas, animales y
seres vivos en general, pueden tener visualizaciones con seres
de luz o Ángeles.
Son
sensibles al sufrimiento ajeno y al rechazo, también al medio
ambiente. Estos niños al igual que los Índigo se imponen con su
sola presencia, al reflexionar sobre como salvar el planeta, con
sus ideas innovadoras, sobre lo que ven y que siempre intentamos
tapar.
Ellos
nos traen CONCIENCIA....debemos de ayudarles a encontrar su
lugar y misión.
Desde
el lado negativo, un niño mal llevado o medicado, puede
intensificar su déficit de atención y sus centros energéticos
(Chakras) comienzan a girar de manera inversa, desarmonizando su
campo energético, pueden aparecer signos de depresión,
decaimiento, ataques de ansiedad, sobre todo con las
medicaciones, las cuales no atienden el cuerpo energético sino
solo tapan un problema, temporalmente.
ALGUNOS
CONSEJOS DESDE EL FENG SHUI PARA ARMONIZAR A LOS NIÑOS, SUS
ESPACIOS Y SU SER:
Los
niños hiperactivos tienen mucha energía y en ocasiones suelen
desarmonizarse con facilidad ya sea por el entorno externo o
interno. Para ello se sugiere revisar los dormitorios,
analizando que clase de objetos hay, colores, tamaños y
espacios.
Generalmente es aconsejable colocar colores azulados con motivos
acuáticos para niños hiperactivos. La onda de frecuencia de los
azules pasteles es una de las más relajantes, y para las niñas
el rosa suele ser el más sedante y relajante. Los espacios en
los cuartos deberían ser amplios y ordenados, sobre todo para
los niños índigo que suelen ser muy desordenados. Si no disponen
de espacio, lo importante es el orden para poder moverse y
desplazarse lo mejor posible. Un área marcada de juegos
tranquilos (rompecabezas, armado de partes de un juego
didáctico) un sector de creatividad (puede ser pintura, dibujos,
collages, etc.) en donde cuenten con una mesita, sillitas,
pintorcitos, materiales varios.
Al
despojarse de las cargas de lo mundano y de los límites de los
accesorios prefabricados, se descubren posibilidades en la casa
que no habían imaginado.
Es
importantísimo que se comprenda la magnitud que el entorno tiene
sobre la infancia.
Hablamos de que el niño además de relajarse o jugar, pueda
encontrar su propio centro, valor y seguridad. Proporcionando
las condiciones óptimas para que las actividades puedan producir
o incluir oportunidades varias. También sensaciones,
posibilidades para el desarrollo físico, mental-emocional, y
espiritual. Darles estímulos creativos: la posibilidad de ver,
sentir, tocar, mover, desplegar, se transforma en aprendizaje.
Los
colores, luz y sonidos pueden ser disipadores de la atención y
concentración, por ejemplo; Si un niño está en una sala en donde
hay un televisor encendido en volumen alto, hay más niños en la
habitación jugando y moviéndose, es probable que este niño se
altere y así pierda total atención en sus tareas. También
influyen las luces, colores y mobiliario.
Lo que
distrae la concentración y atención:
Televisor, Móviles coloridos, Ventanas abiertas, Cuadros con
colores fuertes, Puertas abiertas, Luz dicroica, Luces
brillantes, Colores yang, Otros niños moviéndose.
Los
símbolos:
Actúan
como imágenes que liberan y dirigen energía. Por ej.: El color
rojo es un tono estimulante, excitante, acelera la respiración,
agudiza la actividad psíquica, pero si la forma de un objeto es
más significativa que el color, entonces esta será la que
prevalecerá.
Si
compras un almohadón hermoso y mullido para que el niño duerma o
utilizas sábanas con tonos Yang (rojo, amarillo, naranja) lo más
probable es que aquí prevalezca el color y no el significado del
objeto.
Los
colores ideales para el buen descanso y la relajación son los
Yin: (azules pasteles, rosados, lilas claros, pasteles). Si lo
que se desea obtener es que el niño juegue en una mesa de juegos
y comparta con amigos o hermanos, lo ideal es abolir el azul,
colocando en su lugar tonos anaranjados y amarillos que invitan
a la alegría y a compartir.
Los
rincones blancos proporcionan al niño inseguridad. Ahora si
quieres que el niño se enfoque en una tarea y se concentre, no
coloques en el escritorio colores anaranjados y yang, por el
contrario puedes utilizar los antes mencionados, incluyendo al
violeta y lilas.
Los
tonos yang estimulan el apetito, así que si al niño le cuesta
comer (generalmente sucede en los niños cristal) ponles vajilla
en tonos anaranjados, amarillos y rojos. Si el caso fuera el
contrario lo ideal sería tonos yin (generalmente en niños
hiperactivos, ansiosos).
El
Feng Shui actúa como observador, luego examina en este caso las
influencias de la cultura, la psicología, los contextos. La vida
se va moldeando día a día, suceso a suceso, y es importante que
los padres sean concientes de los acontecimientos que se
producen en el universo del niño.
Con
Feng Shui otorgamos a los niños IMPRESIONES POSITIVAS dentro de
cada cultura.
Conociendo las distintas etapas de ellos, las complejidades y
características.
En
cada etapa de la infancia entran en juego una variedad de
factores:
Los
sentidos: el tacto, los aromas, los sonidos, la vista, los
objetos, las formas, las recompensas, el movimiento.
En la
infancia abunda la comunicación no verbal, de allí que es
fundamental comprender el chi (energía) de los sentidos.
Una de
las expertas en escuelas Waldolf nos dice:
”
Los niños pequeños, desprotegidos, están a merced de su entorno
inmediato, todo su organismo actúa como un solo órgano
sensorial, inconsciente de sí mismo, tendiendo puentes entre las
impresiones externas y el mundo interno del niño”.
Juguetes: Si contienen varias fases (áreas sensoriales) Chi, más
atractivos serán. Existen variedades de juguetes hermosos pero
que solo son adornos que llegan a estorbar en algún momento.
Las
siguientes condiciones crean diferentes malestares (Chi negativo
en el niño):
Decimos Chi negativo a aquellas experiencias que no generan
autoestima, no crean un sentido de pertenencia, no fomentan la
sensación de seguridad, o pueden causar un daño físico.
Discusiones, Contacto inadecuado o perjudicial con la gente.
Elevado nivel acústico.
Descuido de las funciones orgánicas. Violencia familiar.
Muebles muy altos, objetos con cables eléctricos sueltos,
cajones demasiado pesados y repletos de cosas, espacios muy
abarrotados.
Sonidos fuertes, espacios vacíos, aristas agudas del mobiliario.
Por
otro lado, no se debe dejar nunca que el niño experimente la
sensación de que no se le escucha o de que se le ignora.
A
partir de una edad determinada, en donde el niño puede sostener
objetos, llevar y traer cosas, abrir y cerrar los grifos o
lavarse sus manitos, es muy estimulante para su autoestima que
lo hagas participar de actividades domésticas básicas, cocinar,
amasar, batir, poner la mesa, deshojar lechuga, cavar en el
jardín, recoger flores, regar las plantas, darle de comer a las
mascotas, pintar, pegar papeles...etc.
Los
niños no responden negativamente a una actividad a menos que se
le infunda temor o tengan la sensación de que el adulto al que
ven haciendo eso lo detesta.
También fomentan la
autoestima:
Que
los niños / as elijan las ropas que quieren ponerse, el tono de
sábanas que desean comprar, los libros que quieren escuchar que
le cuentes, los colores para pintar, que pueda colocar sus cosas
y juguetes en diferentes lugares de la casa por algunos
momentos.
Cenar
y almorzar con los adultos es primordial para el desarrollo de
la autoestima de los niños, juntos, sin distinciones.
Condicionar al Chi (energía) de las cosas para crear chi
positivo:
Vista:
Mas de tres colores en un lugar, Profundidades (puede ser
cuadros con fugas).
Naturaleza:
Interviene la vista, el tacto, el olfato, el sonido, los
movimientos...las sensaciones agradables de frescura, apertura,
vitalidad.
Es muy
beneficioso llevar la naturaleza dentro de los espacios del
hogar, se pueden hacer murales en alguna pared con motivos de la
naturaleza, colocar plantas y enseñarles a cuidarlas, colocar
fuente de agua, acuario, peceras etc.
Tacto:
Sucede lo mismo, darles alternativas, texturas diferentes,
juegos con arena (en areneros y plazas), modelado con arcillas,
goma eva, piedras, espumas y agua.
Movimiento:
Móviles de viento que se muevan con la brisa suave, espacios
para juegos dinámicos e interactivos. Dirigirse a espacios para
que corran, salten, trepen, investiguen. Acomoden los muebles
para que el niño pueda esparcirse, que no haya muebles en mitad
de camino etc.
Sonido:
La música acompaña, sana, relaja, reconforta, estimula,
todos los estados se generan con música. Carillones de viento
armonizan por medio del sonido.
Los
instrumentos caseros, crean sonidos y alegría en sus rostros al
tocarlos.
Si la
idea es relajarlos, las peceras y fuentes de agua son ideales,
sus sonidos son muy suaves y el movimiento del agua relaja.
También podemos comenzar una fiesta en casa con una ola de
batucadas o música que los conecte con las ganas de saltar.
Olfato:
Por medio de aromaterapia podemos lograr ciertos estados
también. Con macetas de plantas aromáticas, los hornillos con
escencias naturales, flores frescas, con bolsitas de lavanda en
cajones, placards y en almohadas, podemos fomentar el buen
descanso y la calma.
Cada
niño tiene características diferentes dentro de los parámetros
existentes, y sus personalidades son distintas también.
Adecuarse a cada caso es lo que aconsejamos desde el Feng Shui.
Con los cinco elementos podemos regular los distintos
desequilibrios del niño.
Recordemos que hablamos de los colores y sus grupos yin y yang,
y que cada color determina una situación específica y soluciona
otra.
Así
fortaleceremos nuestro lazo con la vida y ellos crecerán con
todas las herramientas para formar un maravilloso y sano
planeta.
Lo
mismo sucede con los cinco elementos, que en parte se
representan por los colores:
Rojo / naranja:
Representa al fuego. Lo caliente, lo excitante. Si el niño
es Índigo, o tiene hiperactividad, su personalidad tiene un
fuerte componente de fuego, por lo que se debería agregar agua (
cuadros con motivos de lagos o lagunas), tierra (color marrón,
adobe) que proporcionará seguridad y estabilidad.
Azul o
gris pizarra en la pared del cuarto, no utilizar colores
primarios. Escencias de rosa, lavanda y geranio son
aconsejables.
Marrón y amarillo arena:
Tienen relación con el elemento tierra, representa la
seguridad y estabilidad, en su aspecto negativo, puede deprimir
o apagar. Si el niño tiene una personalidad muy tranquila, muy
cerrado, lo ideal es colocar elementos dinámicos, que lo
conecten con la diversión y el movimiento, elementos yang, tonos
rojos, terracotas, naranjas. Mesas redondas.etc. Abolir el azul.
Las escencias que se recomiendan en este caso son Ylang Ylang,
mandarina, naranja y bergamota.
Azul:
Representa al agua. Es ideal para apaciguar a los niños
hiperactivos y ansiosos. Si el niño tiene características
hipersensibles, es soñador, es autosuficiente, pero les resulta
difícil manejar las emociones deberías armonizarlo con escencia
de jazmín, geranio, limón, uva, movimiento, carillones de
viento, telas de algodón natural, tierra.
Verde:
Este color representa a la madera como elemento y se
relaciona específicamente con la salud y el bienestar. Si al
niño le encanta explorar, la aventura, lo nuevo a descubrir, y
no tiene miedos, su personalidad tiene un gran porcentaje de
madera. Estas características a veces pueden ocasionar algunas
complicaciones para los padres. Puedes suavizar con tierra.
También sugiero que las telas sean lisas y de tonos suaves, sin
rayas ni rombos.
Blanco:
Las escencias adecuadas son: palmarosa, salvia, hierbabuena,
cedro, sándalo. Es importante considerar los estados
naturales del niño, simplemente armando los distintos momentos
de cada día de acuerdo a su forma y personalidad. Horas y
rutinas, descanso y siesta, horarios para la comida y meriendas,
acostumbrarlo a no comer en deshoras, a no ingerir golosinas y
bebidas artificiales todos los días y solo dejándolas para una
ocasión particular, comentándole y enseñándole lo malas y
perjudiciales que pueden ser en exceso.
Contención en todos los aspectos: Sociales, culturales,
escolares, alimentarios, en la casa y en los distintos espacios.
Otros factores importantes:
En los
últimos tiempos, los niños pasan mucho más tiempo en las casas y
departamentos que antes, por lo cual tendrías que tener en
cuenta estos factores:
Intercambio de aire:
Nuestros abuelos no sufrían de la falta de aire, debido a
que las casas permitían el intercambio del mismo gracias a las
ventanas, la poca polución, y demás factores. Ahora las ventanas
se mantienen cerradas, las casas son herméticas, si las abrimos
en la ciudad no corre aire, nos contaminamos y eso hace que se
presenten síntomas: síntomas de gripe, Sensación de calor,
Irritación ocular, picazón u hormigueo en cara o cuerpo, falta
de concentración, membranas mucosas hinchadas sin infección.
Los
materiales de construcción saturados de toxinas junto con el
consumo de alimentos mezclados con tintes, potenciadores del
sabor, estabilizantes, conservantes, y demás crean una peligrosa
combinación capaz de provocar serios problemas de salud.
Se
debe tener cuidado con: gases y vapores contaminantes que se
encuentran en los productos de limpieza, en los materiales de
construcción, con el uso de aire acondicionado, con las fibras,
microbios, radiaciones, moho, electromagnetismo etc.
Con
conciencia y apertura podremos distinguir que lo más valioso es
concedernos y concederles el tiempo a sus espacios, su bienestar
físico, mental y espiritual, sin necesidad de salir a comprar
cosas o adornarlos con mas juguetes. Simplemente con el amor,
voluntad sencillez y tiempo podrás generar un hermoso
crecimiento y evolución en el niño. |